Se me bloqueó el diafragma...

El diafragma (figura 1) es un músculo que se fija a las seis últimas costillas, a la parte inferior del esternón y a las tres o cuatro primeras vértebras lumbares, de tal manera que su forma puede ser comparada con la de un paraguas abierto. Separa las cavidades torácica y abdominal, revelándose como el principal músculo respiratorio ya que cuando se contrae se lleva a cabo una inspiración, durante la cual el aire penetra en los pulmones, y cuando se relaja se lleva a cabo una espiración y el aire sale de los pulmones.

El diafragma se relaciona con las vísceras de su alrededor a la vez que es atravesado por estructuras vásculo-nerviosas de gran relevancia para el correcto funcionamiento del organismo. Ello hace que este músculo, además de jugar un papel determinante en la respiración, influya sobre otras funciones corporales como son la circulación de la sangre, la digestión y la articulación de los sonidos.

Tomemos el caso de la digestión (figura 2). Cuando el diafragma lleva a cabo una inspiración horizontaliza el estómago, mientras que durante la espiración lo verticaliza. De esta manera, lo va horizontalizando y verticalizando alternativamente con cada ciclo respiratorio. Si consideramos que el ritmo respiratorio diafragmático normal es de 12 a 18 ciclos por minuto, tenemos que el diafragma se moviliza unas 24000 veces al día, estimulando el mezclado de los alimentos con las enzimas digestivas estomacales, así como el paso de los mismos a las siguientes porciones del tubo digestivo.

Ahora bien, cuando el diafragma está sometido a tensiones que parasitan su correcta fisiología asistimos a 24000 movimientos incorrectos que van a incidir de manera negativa sobre las funciones digestivas del estómago. Supongamos por un momento que el diafragma queda fijado en una posición inspiratoria. En tal caso el estómago quedará en posición horizontalizada, con lo que el vaciado del mismo estará dificultado. Existirá un residuo alimentario constante, las digestiones serán lentas y habrá una tendencia a la autodigestión de la pared del estómago, dando lugar en primer lugar a gastritis y posteriormente a úlceras. Será una persona que se sentirá hinchada a nivel del estómago aún comiendo poco, tendrá una sensación de “bola en el estómago”.

Llegados a este punto, la siguiente pregunta que cabe plantearse es de qué naturaleza pueden ser las tensiones que parasitan al diafragma. Pues bien, pueden ser de índole exclusivamente mecánica, tales como hábitos posturales inadecuados o actividad sedentaria, hasta relacionarse con aspectos psico-emocionales del tipo ansiedad, depresión, angustias… De cualquier modo, conviene recordar que el diafragma es un músculo que resulta afectado rápidamente por las situaciones estresantes tanto de índole física como psíco-emocional.

¿Qué podemos hacer al respecto? La Reeducación Corporal, a través de sus ejercicios fluidos, rítmicos y de naturaleza no agresiva, nos permite liberar a la persona de las tensiones que parasitan su diafragma, devolviendo al organismo a un mejor estado de salud. Cabe señalar que a veces no es suficiente solamente con el trabajo físico, siendo necesario llevar a cabo un abordaje psicoanalista(1) que permite desarticular la programación neurológica que nos hace reaccionar bloqueando el diafragma ante determinadas situaciones del entorno.

(1)Para profundizar en este aspecto invitamos al lector a consultar el artículo sobre el psicoanálisis que hallará en esta misma página web.

 

Autor: Jaime Minoves
Fisioterapeuta-osteópata
www.enterapia-bcn.com